¿Es esto una cárcel?

La clase de Geografía de 2º de Bachillerato está a punto de terminar.

– Por cierto, os recuerdo que desde hace unas semanas está en marcha el blog del Instituto y hay una sección para el alumnado que sigue a la espera de colaboraciones y sugerencias. De momento sólo ha habido una aportación y ha servido para abrir una sección dedicada a antiguos alumnos y profesores. A ver si os animáis y proponéis más cosas. (Silencio).

– Bueno, la sección de antiguos alumnos ha despertado bastante interés, pero los que estáis aquí ahora parece que pasáis del tema. ¿Vais a esperar veinte años para interesaros por vuestro centro?

Desde el fondo de la clase se deja oír por fin una voz.

– Es que a lo mejor el instituto hace tiempo era más guay y la gente se lo pasaba bien. Mi hermana que estudió aquí me cuenta que las cosas eran de otra forma. Ahora esto parece una carcel: que si no se puede hacer esto, ni lo otro, que si te pillan saltándote una clase te ponen un parte y te amenazan con expulsarte… A mí el centro no me importa y paso de colaborar en nada de eso… (Silencio en los tercios).

– Vale, pues cuando quieras hacer el viaje de fin de semana a Madrid que te lleven tus padres, que a lo mejor somos los profesores los que decidimos pasar de ti. (Más silencio complice, imagino que del alumno, no del profesor, nunca del profesor, no vaya a ser que….)

Tras la clase el alumno en cuestión me ha buscado por el pasillo y me ha pedido, a su manera, disculpas. Menos es nada.

Pero lo que ya no me puede quitar nadie por un tiempo es la sensación de fracaso, el sentimiento de que uno se deja la piel para nada. Un sistema tan caro de enseñanza GRATUITA, incluida la POSTOBLIGATORIA, al final ¿sólo genera en el alumnado el sentimiento de estar en una cárcel? ¿el deseo de escapar? ¿la sensación de incomodidad por tener que someterse a unas normas? ¿Qué somos, una factoría de emisión de títulos académicos si es posible sin necesidad de asistir a las clases?

Ojalá los niños y niñas de tantos y tantos países de Latinoamérica, África o Asia pudieran estar encarcelados el mayor tiempo posible en un sitio como nuestro centro, ojalá las únicas torturas que tuvieran que sufrir fueran las clases de Geografía, o de Matemáticas, ojalá no tuvieran la libertad de tener que empuñar un kalasnikov, o de tener que convertir sus cuerpos en mercancía ajada por el uso, ojalá que cada cárcel del mundo fuera una escuela.

A lo mejor nuestro centro es peor de lo que era hace veinte años, pero seguro que es mil veces mejor que el que tuvieron mis abuelos (ninguno) o mis padres (un cuartucho del que se liberaron a los 10 años para disfrutar de la libertad que da el trabajo).

Cuando el presente se hace imperfecto sólo queda recordar el pasado indefinido y confiar en un futuro pluscuamperfecto.

Anuncios
Categorías: Alumnado, Familias, Yo también estuve en el Emilio Muñoz | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: